Una paradoja ciudadana

miércoles, mayo 4, 2016

Interés en los temas políticos en un contexto de descontento generalizado y baja participación

Por Flavio Cortés, sociólogo de la Universidad Católica y director del área de Sociedad de MIDE UC, y Mariella Concha, psicóloga UC y  jefa de proyectos de MIDE Sociedad.

Que los chilenos están descontentos con el sistema político no es una novedad. Los resultados de diferentes encuestas dan cuenta de una creciente desconfianza de los ciudadanos hacia quienes realizan la actividad política y hacia las instituciones políticas en general. Adicionalmente, en términos de participación, se habla de una ciudadanía retraída de la esfera pública, que no estaría interesada en los temas políticos y tiene cada vez menores niveles de participación. Lo anterior se refleja en un marcado descenso en la conducta de voto, la que en las últimas elecciones presidenciales fue de solo un 49,3%.Sin embargo, esta no es la única forma de participación política que puede ejercer la ciudadanía.

shutterstock_90258067 - copiaEn la encuesta Foco Ciudadano de MIDE Sociedad, presentada el martes 3 de mayo, se sondearon los diferentes tipos de participación política de los chilenos y chilenas. Para ello, además de la conducta de voto en elecciones presidenciales, parlamentarias y municipales, se consideró también otros tipos de participación, tales como asistencia a marchas u otras actividades de organizaciones y movimientos políticos, contactar a representantes políticos, firmar cartas de apoyo a causas sociales y políticas, así como intervenciones de carácter político en redes sociales, lo que incluye tanto internet (Facebook, Twitter y otros), como conversaciones para convencer de una posición política a familiares o amigos.

Junto con describir la forma y el nivel de participación de los chilenos la encuesta buscó evaluar sus niveles de descontento hacia el sistema político actual. Para ello se indagó la percepción sobre tres aspectos: qué tan generalizada se encuentra la corrupción y el soborno en el país; la necesidad de cambios radicales en el sistema político chileno producto de su mal funcionamiento; y finalmente, el cinismo político, que  refiere a la percepción de que los políticos buscan beneficios personales y para ciertos grupos de poder, en desmedro del bien común de los ciudadanos.

Los resultados generales indican que -a pesar de haber presentado diferentes tipos de participación política y no sólo la conducta de voto-, los niveles generales de participación resultaron ser muy bajos (solo un 9% de personas realiza al menos una acción   de participación colectiva como asistir a marchas o manifestaciones políticas o sociales, o participar en actividades de organizaciones sociales); y los niveles generales de descontento fueron muy altos (en una escala donde 1 es nada y 5 mucho, los promedios en los factores que expresaban descontento superaron el valor 4). Sin embargo, lo interesante fue constatar que los ciudadanos no tienen comportamientos homogéneos y a partir de cómo se comportaban respecto a los factores de participación y descontentos se identificaron cuatro perfiles distintos.

La inmensa mayoría (85%) de los ciudadanos efectivamente tiene niveles muy bajos de participación: son los que hemos llamado retraídos. Sin embargo, hay dos tipos de retraídos: aquellos que hemos llamados como “desilusionados retraídos” (53%) le suman a su bajísima participación niveles muy elevados de descontento (llegando casi a los valores más altos de la escala que mide la percepción de corrupción, la necesidad de cambio y el cinismo político).

Un segundo grupo son los “conformistas retraídos”, que alcanzan a un 32% de los participantes totales. Si bien no están contentos con el sistema político, sus niveles de desafección son un poco más moderados: afirman que existe corrupción, y muestran altos niveles de cinismo político, pero no sienten que el sistema político requiera mayores cambios.

Por otro lado, aunque en mucha menor proporción, también están aquellos perfiles de ciudadanos con mayores niveles de participación.

Un perfil de ciudadanos, caracterizados como “desilusionados rebeldes” y donde se encuentra el 12% de los encuestados, presenta altos niveles de participación junto con fuertes niveles de desencanto con el sistema político.  La participación de esta categoría se realiza a través de conductas de diferente tipo (acciones colectivas, contacto con representantes políticos y mediante redes sociales). Este último perfil, que hemos llamado desilusionados rebeldes, en comparación con los otros perfiles de ciudadanos, está asociado con menor edad y mayor nivel educacional.

Por último, un pequeño porcentaje (3%) denominado “conformistas integrados” se caracteriza por tener bajos niveles de descontento con el sistema político, no cree que este requiera cambios radicales y al mismo tiempo, muestra participación política particularmente a través del contacto con los representantes políticos.

Los resultados de la encuesta Foco Ciudadano de Mide Sociedad muestran  que las diferencias entre estos perfiles no tienen una mayor relación con el espectro tradicional de orientaciones políticas izquierda-centro-derecha, o con los niveles de ingresos de las personas. Más aún un 70% de los encuestados declara no reconocer orientación política alguna. No son de derecha, centro o izquierda

Más allá de una pérdida de confianza en figuras o partidos políticos específicos, lo que se observa en este estudio es un descontento generalizado, no solo con los políticos, sino con el funcionamiento mismo del sistema democrático.

Muestra de esto es que sólo un 3% de los participantes fueron categorizados como satisfechos con el funcionamiento de su democracia y con altos niveles de participación política.

Por el contrario, la gran mayoría de los chilenos —además de tener una percepción negativa del sistema— percibe que tienen un nivel mínimo de influencia en los procesos de toma de decisiones, no se sienten representados por las figuras políticas y tienen niveles muy bajos de confianza en las instituciones. Los bajos niveles de participación política no son tan sorprendentes en este contexto.

En este contexto, es relevante señalar que en general, quienes reportaron mayores niveles de participación también percibían tener mayores niveles de eficacia política, es decir, sentían que sus acciones podían tener algún grado de influencia sobre las decisiones del Gobierno, el Congreso o el municipio.

La discusión nacional sobre la participación política y el funcionamiento de la democracia en nuestro país ha estado en los últimos años centrada en una serie de creencias que representan una considerable simplificación de las opiniones y motivaciones de los chilenos. Por ejemplo, se asume que los jóvenes están totalmente desconectados de la política, que las personas en general ya no se interesan por temas políticos, o que existe una generalizada y uniforme apatía. Los resultados de este estudio muestran una situación diferente.

Aunque todos los datos mostrados muestran una gran distancia de la ciudadanía hacia el sistema político la gran mayoría de las personas sí considera que los temas que se discuten en la política nacional son importantes personalmente para ellas y se pueden aún distinguir grupos que aunque minoritarios sí participan. Se podría decir que hay distancia y desafección con la política pero no total desconexión con los temas políticos.

Cuando se habla de promover nuestra cultura democrática, muchas veces el foco está en los mismos ciudadanos; en disminuir los niveles de indiferencia hacia la política y fomentar una mayor participación. Los resultados de la Encuesta Foco Ciudadano muestran, por el contrario, que la mayoría de las personas no son indiferentes a la política y sugieren, por lo tanto, que mejorar esta preocupante situación requiere de una multiplicidad de acciones para fortalecer mecanismos de transparencia y responsabilidad pública que puedan restaurar niveles mínimos de confianza en el sistema. Los bajos niveles de representación como los altos niveles de cinismo atribuidos por los ciudadanos a los políticos no pueden dejar incólume a un sistema democrático, por lo que se hace necesario adoptar acciones que permitan superar la brecha que actualmente se manifiesta entre la élite política y la ciudadanía.

La baja participación no ocurriría por falta de interés en la política sino por una carencia de instancias de participación efectivas, en un sistema politico creíble, en el que los ciudadanos perciban que su opinión cuenta.

 

 

escrito en: MideUC Opina |