¿Qué significa ser líder hoy en día?

viernes, octubre 16, 2015

 

Por José Manuel de la Maza, jefe de Proyectos Mide UC Organizaciones. Psicólogo y Diplomado en Desarrollo Organizacional de la Pontificia Universidad Católica de Chile.

Por José Manuel de la Maza, jefe de Proyectos Mide UC Organizaciones. Psicólogo y Diplomado en Desarrollo Organizacional de la Pontificia Universidad Católica de Chile.

¿Cuál es el líder ideal en el mundo? ¿Podemos serlo nosotros? ¿Qué significa ser un líder exitoso? Este tipo de interrogantes han acompañado la evolución de las formas de dirigir al interior de las organizaciones, siendo preocupaciones que han alcanzado bastante relevancia durante las últimas décadas, motivando desarrollos teóricos e innumerables discusiones. Al mismo tiempo, es posible observar que las respuestas a estas preguntas han cambiado conforme avanzan los años, existiendo un considerable número de autores y propuestas que buscan una definición para el liderazgo y que si bien han “enriquecido el campo de estudio, (…) han generado aún más confusión”[1] siendo el liderazgo un concepto sobre el cual se han generado muchas controversias dentro de la literatura científica.

Según Guadalupe y Gómez (2008) los estilos y modelos de liderazgo utilizados dependen de los deberes que debe desempeñar un líder y de la naturaleza de la organización, estipulando que el tipo que más se observa es el situacional, ya que este se adecúa a la situación que debe responder, pudiendo el líder dar libertad de acción al grupo que dirige. Este modelo ha despertado gran interés, ya que recomienda un tipo de liderazgo dinámico y flexible, en lugar de uno estático”[2].

Entonces, ¿qué significa ser un líder? En sus principios, el liderazgo era visto como una característica intrínseca, asociada con el carisma, propia de personajes importantes en la historia, tales como Nelson Mandela, Jesús o Martin Luther King, dando la noción de un líder cercano y amable que guía o dirige a sus seguidores por el entusiasmo que genera en ellos. De este modo, el liderazgo ha sido conceptualizado como “un hecho subjetivo que estructura el poder de un grupo”, siendo el líder aquel cuyas “características principales son la satisfacción de su grupo, la seguridad y la tendencia a la unidad”[3].

Con el transcurso del tiempo, el concepto fue evolucionando hacia la “capacidad de influir en un grupo para que se logren las metas”, siendo un “proceso altamente interactivo y compartido, en el cual los miembros de todos los equipos desarrollan habilidades en un mismo proceso”[4].En este sentido, se puede describir el liderazgo como una “influencia interpersonal ejercida en una situación, dirigida a través del proceso de comunicación humana a la consecución de uno o diversos objetivos específicos”[5]. Este proceso de influencia solo ocurrirá en la interacción social que haya entre dos o más personas, siendo observado “en función de las relaciones que existen entre las personas de una determinada estructura social”[6] y no mediante sus características individuales.

Surge entonces un nuevo paradigma que define al liderazgo como “una actividad que puede ser desarrollada por personas de cualquier condición, descartando que solo los grandes hombres, guardianes o tutores puedan llegar a ejercerlo”[7]. Se postula que en todo tipo de relación que exista entre dos o más personas, y en donde haya respeto y confianza mutua, una de esas personas “puede encender y contener las fuerzas de la invención y el cambio, e impulsar el paso siguiente”[8], dejando atrás la idea de que existen características predefinidas y comunes en todos los líderes.

Muchas organizaciones han reconocido lo anterior y han comenzado a cambiar la mirada e implementar programas de formación que no incluyen solamente a los jefes o a quienes ocupan puestos que por su jerarquía deberían ser capaces de ejercer el liderazgo. Hoy en día, se reconoce que cada persona, desde su lugar de trabajo y responsabilizándose por sus objetivos, puede ser visto como un referente para sus compañeros. Además, las características comunes y necesarias para ser un buen líder pueden también ser adquiridas y desarrolladas, abriendo los límites que alguna vez existieron. Se reconocen como líderes no solo a aquellos que mueven masas y son capaces de generar notorias y grandes transformaciones, sino también a otros que con su esfuerzo y entusiasmo logran cambios e influir en sus círculos más cercanos, demostrando compromiso con sus tareas e intención de querer ser mejores.

 

[1]Delgado, S. (2004). Sobre el concepto y el estudio del liderazgo político. Psicología Política, nº29 (7-29). Recuperado de http://www.uv.es/garzon/psicologia%20politica/N29-1.pdf

[2]Gómez, N. & Guadalupe, M. (2008). La importancia del liderazgo en las organizaciones. Temas de Ciencia y Tecnología, vol. 12, número 36. Recuperado de http://www.elfinancierocr.com/gerencia/biblioteca/Guadalupe-Noriega-Universidad-Tecnologica-Mixteca_ELFFIL20140425_0008.pdf

[3]Gómez-Rada, C. (2002). Liderazgo: conceptos, teorías y hallazgos relevantes. Cuadernos Hispanoamericanos de Psicología, vol 2. No 2. (61-77). Recuperado de http://www.uelbosque.edu.co/sites/default/files/publicaciones/revistas/cuadernos_hispanoamericanos_psicologia/volumen2_numero2/articulo_5.pdf

[4]French & Bell, 1996. En Gómez-Rada, 2002.

[5]Chiavenato, 1999. En Gómez-Rada, 2002.

[6]Ibid.

[7]Heifetz, 1994. En Zalles, 2010.

[8]Zalles, J. (2010). Liderazgo: Un concepto en evolución. Recuperado de http://www.kas.de/wf/doc/kas_22069-1522-1-30.pdf?120328004625

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