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Estudios de bienestar emocional

¿Por qué me distraigo fácil mientras trabajo?

Ando más irritable que lo normal, ¿estoy mal por eso?

Me cuesta quedarme dormido(a) y más encima me levanto cansado(a), ¿por qué será?

Estas y tantas otras preguntas son las que muchos chilenos vienen realizándose hace tiempo. Primero fue el estallido social y después la pandemia, hechos que tienen a un grupo importante de personas emocionalmente desgastadas y aún preocupadas de cómo nos vamos a recuperar de todo lo que ha pasado.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ya señalaba en el año 2019 que más de 250 millones de personas en el mundo padecían de depresión, y hoy las cifras respecto de las consecuencias que ha tenido la pandemia a nivel mundial en materia de salud mental, resultan ser preocupantes: independiente del género, país y/o grupo de referencia, la salud mental de las personas se ha visto afectada, reportándose indistintamente una alta prevalencia de depresión, ansiedad, insomnio, trastorno de estrés postraumático y trastornos psicológicos, comparado con la población general bajo circunstancias normales (Cénat, Blais-Rochette, Kokou-Kpolou, Noorishad, Mukunzi, McIntee, Dalexis, Goulet & Labelle, 2021).

Entonces desde una mirada de responsabilidad empresarial, la gran pregunta que surge hoy para las organizaciones es: ¿están emocionalmente bien los equipos de mi organización? Sin duda han sido meses muy complejos, llenos de incertidumbre, restricciones, temores a enfermarse, a perder el empleo, a perder a un ser querido… Y esas preocupaciones, al hacerse crónicas, de una u otra forma van afectando a cada uno de nosotros.

No todo ha sido malo, inspiradores ejemplos de resiliencia y solidaridad hemos visto, pero también el lado negativo ha emergido con fuerza: síntomas de ansiedad, temor a enfermarse, depresión, irritabilidad, donde cada uno ha buscado sus mejores mecanismos para salir adelante. Algunos han salido más airosos, pero para otros el camino ha sido cuesta arriba. Muchas personas por temor a perder sus empleos, ha preferido ocultar sus malestares emocionales, a costa que su desempeño se vea perjudicado. Otras personas han reconocido no estar bien y han pedido ayuda profesional. Y otros, de una manera más silenciosa, se han ido acostumbrado a “vivir con pesar” con la esperanza que las cosas mejoren.


Es en este contexto post pandemia que las organizaciones tienen mucho que aportar a sus equipos, ya que comprender y potenciar la salud mental de las personas, no solo mejora los rendimientos y resultados organizacionales, sino que es una acción que irradia a las familias y cercanos, y por ende indirectamente favorece a la comunidad.

¿Por dónde empezar? Ante una temática escasamente abordada en el mundo del trabajo, MIDE UC cuenta con una sólida batería de medición de bienestar emocional y salud mental, incluyendo escalas validadas a satisfacción con la vida, sintomatología depresiva, ansiosa, etc., además de escalas organizacionales para conocer y relacionar el bienestar emocional con los dispositivos organizacionales para el cambio (liderazgo, equilibrio trabajo y vida personal, espacios psicológicamente seguros, etc.).

Haz la diferencia como empresa socialmente responsable no solo con tus clientes, sino que con las personas que construyen tu organización día a día. Hoy más que nunca, debemos hablar de salud mental y bienestar en el trabajo, y generar un cambio para que personas (y sus familias) puedan transitar a un mejor futuro. Y la evidencia demuestra que además el beneficio es para la misma organización, ya que aquellas que han establecido iniciativas concretas para proteger o promover la salud mental de sus colaboradores han alcanzado un ROI seis veces mayor que aquellas que no lo hacen, producto de una mejora en el rendimiento laboral de los equipos (Deloitte, 2020).

¿Hablemos de bienestar emocional y salud mental?

 

Referencias:

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