¿Ganaríamos algo eliminando el SIMCE?

miércoles, marzo 19, 2014

Jorge Manzi, Director de MIDE UC. Doctor en Psicología de la Universidad de California, Los Ángeles (Estados Unidos).

Jorge Manzi 2014Desde el año pasado se han levantado voces para cuestionar la existencia del SIMCE. Aunque muchas de las inquietudes que se han expresado merecen ser analizadas, es para mí evidente que nuestro sistema educativo no ganaría nada eliminando una herramienta que ha contribuido a iluminar la naturaleza de nuestros desafíos educacionales. Por lo pronto es importante decir que el SIMCE ha sido frecuentemente calificado como uno de los mejores sistemas de medición de logros escolares en Latinoamérica. Por tanto, el problema no está en su calidad.

La pregunta es entonces si es conveniente para un sistema escolar contar con este tipo de pruebas. Hace exactamente un año la OECD publicó un importante informe acerca de los sistemas de medición educacional en el mundo, identificando una clara tendencia hacia el establecimiento de sistemas de medición como nuestro SIMCE. El informe mostró, sin embargo, que en muchos países, como en Chile, existe una importante tensión entre el uso de las pruebas con fines de desarrollo (empleo de los resultados de las pruebas para orientar decisiones de mejoramiento pedagógico por parte de los profesores) y su uso con fines de responsabilización (establecer consecuencias para profesores, directores o sostenedores asociadas a los logros de las escuelas en las pruebas). Nuestro país muestra un desequilibrio entre estos aspectos, pues el fuerte énfasis que se ha puesto en el uso del SIMCE con fines de responsabilización, no ha sido acompañado de un esfuerzo semejante para asegurar el uso formativo de las pruebas.

Entre otras consecuencias, el SIMCE se usa para establecer incentivos a docentes y directivos (SNED), para clasificar las escuelas que reciben subvención escolar preferencial, y será próximamente empleado como la base principal para ordenar todos los establecimientos educacionales del país (por parte de la recientemente creada Agencia para la Calidad de la Educación). Esta última medida aumentará las consecuencias del SIMCE, pues ahora será posible cerrar escuelas si sus resultados son persistentemente insuficientes. Esta asimetría entre responsabilización y uso formativo debe ser abordada en forma decidida por las nuevas autoridades educacionales, revisando las consecuencias asociadas al SIMCE, y profundizando su uso formativo. La experiencia vivida en la última década en los Estados Unidos con políticas educacionales basadas en resultados de pruebas, ha mostrado que hay riesgos de distorsiones escolares (por ejemplo, estrechamiento curricular o excesivo entrenamiento en la mecánica de las pruebas de selección múltiple), e incluso posibilidades de comportamientos deshonestos (adulteración de pruebas) cuando las consecuencias de las mediciones son muy elevadas. La experiencia internacional nos enseña que debemos revisar regularmente las consecuencias establecidas para el SIMCE, y que debemos preparar adecuadamente a profesores y directores para que puedan aprovechar los resultados de las pruebas para analizar y mejorar sus prácticas docentes. Si queremos avanzar seria y sostenidamente hacia una distribución más justa de las oportunidades de aprendizaje, Chile no se puede dar el lujo de eliminar el SIMCE.

escrito en: MideUC Opina |