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Erika Himmel: Despedimos a una mujer admirable que deja un legado fundamental en el sistema educativo chileno

Publicado en: Noticias

Por Jorge Manzi A, director de MIDE UC.

Fotografía de César Cortés.

Mientras me disponía a participar en el día del académico de la Pontificia Universidad Católica, me enteré del fallecimiento de Erika Himmel, (Premio Nacional de Educación 2011). Mi carrera académica está íntimamente ligada a ella, pues fui contratado por la Escuela de Psicología UC para dictar los cursos que dictaba, cuando ella decidió concentrar su actividad en la Facultad de Educación. Ella había sido mi profesora y maestra, quien me motivó a la medición psicológica y educacional, y quien me mostró de múltiples maneras que es posible compatibilizar el rigor de la academia con la contribución a las políticas públicas.
Erika Himmel fue por sobre todas las cosas una formadora, de las que dejan huella en sus estudiantes. Decenas de generaciones de psicólogos y educadores se formaron en la Universidad Católica en los cursos de metodología y medición que enseñó. Ella fue siempre percibida como una maestra que, con respeto y dedicación, acompañaba a sus estudiantes hacia la elevación de sus aprendizajes. Ello se notaba en el cuidado que ponía en la preparación de sus clases, pero especialmente en la forma en que acogía y respondía consultas de los estudiantes, usualmente intimidados por los saberes cuantitativos que ella manejaba. Erika Himmel le daba la misma atención al estudiante aventajado que quería validarse ante ella y sus compañeros, como a quien evidenciaba confusión e ignorancia. En definitiva, ella era una maestra y educadora que transmitía permanentemente su motivación por el aprendizaje de sus estudiantes.
Además de los miles de estudiantes que se beneficiaron de su enseñanza, Erika Himmel también dejó una huella indeleble en el ámbito de la medición y evaluación educacional. Ella fue una pionera y sin lugar a dudas ha sido la persona más influyente que Chile ha tenido en este campo. Junto a Erika Grassau y Cristina Rodríguez conformaron un equipo que asumió la enorme responsabilidad de desarrollar el primer sistema de medición estadarizada para la admisión universitaria en nuestro país en los años 60. La Prueba de Aptitud Académica fue el fruto de ese trabajo, que a partir del año 1967 fue adoptado por el conjunto de universidades existentes en ese tiempo. Pese a que había sido una de las creadoras de la PAA, tuvo un rol fundamental en abrir paso a nuevas ideas, que se plasmaron en recomendaciones para revisar el sistema de admisión en el año 2000. Ella fue una activa colaboradora del equipo académico que trabajó en el proyecto académico que dio lugar al reemplazo de la PAA por la PSU. Esta capacidad para revisar su propia obra y abrirse a nuevas perspectivas es otra característica que la pone en un sitial destacado en el mundo académico. Ella encarna como pocos el espíritu libre y flexible que se requiere en la investigación para buscar el avance del conocimiento y para revisar aquello que parece establecido e inamovible.
En el ámbito de la medición educacional ella tuvo también un rol muy relevante en el desarrollo del sistema de medición de los logros escolares en nuestro país. El SIMCE, que se estableció a fines de los años 80, tuvo su origen en el trabajo de un equipo académico liderado por Erika Himmel, Nicolás Majluf y Sergio Maltes, desde fines de los años 70 hasta comienzos de los 80. Al igual que ocurrió con las pruebas de admisión a las universidades, ella reafirmó su capacidad para revisar su propia obra cuando en 2003 presidió una comisión que analizó el SIMCE y propuso importantes cambios. Como integrante de la comisión, pude admirar una vez más su lucidez para identificar los principales temas que requerían atención y para conducir una productiva discusión que culminó en un conjunto de propuestas, la mayor parte de las cuales se implementaron, contribuyendo al mejoramiento de dicha prueba.
No puedo dejar de mencionar que Erika Himmel fue además integrante del equipo académico que acompañó durante varios años el desarrollo del proyecto AEP (Asignación de Excelencia Pedagógica), que fue uno de los dos proyectos que hicieron posible la creación del Centro de Medición MIDE UC, en 2005.
En definitiva, ella ha sido protagonista de casi todos los desarrollos relevantes en el campo de la medición educacional en nuestro país. Ha sido también la principal inspiración para quienes hemos seguido sus pasos. La creación del Centro de Medición MIDE UC es una iniciativa que difícilmente se habría concretado sin el ejemplo e inspiración que Erika Himmel transmitió en las aulas y en el trabajo con sus colaboradores.
Despedimos a una mujer admirable y admirada, que deja un recuerdo imborrable entre quienes la conocimos, pero más importante, deja un legado fundamental en el sistema educativo chileno.

 

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